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La Coctelera

TALES OF THE KUNG-FU MASTER


"Que me digan qué es que me opongo"

1 Febrero 2008

SIR ROGER MOORE, AGENTE 007. Parte 2




MOONRAKER: un pequeño paso para Moore, un gran salto para la saga

Curiosamente, en los títulos de crédito finales de “LA espía que me amó” se anunciaba que la siguiente película de Bond sería “Sólo para sus ojos”. Era el inicio de una costumbre que se mantendría: grandilocuencia y eclosión de efectos espectaculares seguido de realismo y guerra fría.

No fue posible: millones de fans exigíamos más historias, y decidimos que Bond Moore debía llegar todavía más alto: empezar donde los demás Bonds terminaban.

En el año 79, Moonraker se enfrentaba a grandiosos filmes de diversos géneros, y lo hacía con el handicap de aprovechar la ola galáctica de star wars, lo que podría ser en el aspecto económico rentable pero en el artístico reprochable.

Sin embargo, la película resultó todo un éxito (que superó a todos las producciones de ese gran año) y además cautivó a casi todo el mundo con sus efectos especiales, bellezas uniformadas y batallas intergalácticas originales y distanciadas de la gran trilogía.

El interludio brasileño es sencillamente una obra maestra. La panorámica del aeropuerto, el encuentro entre Bond y la Dra. Goodhead (Goodhead, ugly name) y el enésimo ataque de Tiburón en las calles traicioneras de Rio (absolutamente pavoroso, lleno de tensión y suspense) están filmados con mano firme y con acierto en la composición de los planos.

La pelea con el ayudante oriental, la seducción en Venecia y sobretodo la muerte de la díscola Corinne Clery (causada por el ataque de unos fieros perros) también dejan un buen recuerdo, y como casi siempre en la películas de Roger Moore se entremezclan sabiamente ironía, sexo y muerte.

Sí es verdad que la “bondola” es absolutamente ridícula, como lo es también el enamoramiento de Tiburón con una oligofrénica, que provoca su deserción hacia el lado correcto. Y también habría que retocar el hecho inaceptable de que, en el prólogo, la fastuosa “Moonraker” sea robada por dos vulgares navajeros que se cuelan de rondó en unos chapuceros compartimentos.

Pero el resto de la película es soberbio. El reloj lanzadardos es de los más práctico, no sé porqué no lo lleva en todas las demás aventuras. Los efectos especiales no chirrían pasados casi 30 años desde el estreno (no como en “Muere otro día”) y, como digo, hay una carga de violencia bastante acusada, lo que desmonta la versión (interesada y torticera) de que las películas de Sir Roger son para niños.

La canción de cabecera, como no a cargo de la insuperable Shirley Bassey en su última aportación a la saga, es fascinante, tanto como los títulos de crédito de Binder, que vuelve a superarse.


Hugo Drax es un malo algo chandalero, pero como es francés a todos gusta que muera de una forma tan chistosa. Sí, algunos han puesto la pega de que al salir al espacio debería explotar como una castaña, pero en fin, 10 años después tendrían su premio.

Por cierto que me gustaría saber qué es exactamente un “moonraker”. Hasta ahora tengo varias versiones: duende que roba la luna (rake es atraco, robo), rastrillador de la luna, atraca lunas, etc, etc… me gustaría que alguien me explicara de verdad el significado de la palabra.

Una vez más, la paupérrima “Fotogramas” ataca indiscriminadamente a medio de la mentira y la vil calumnia: sugieren que esta película es un remake de la “Espía que me amó”, ocultan el taquillazo, la califican de infantil y menosprecian la actuación de Sir Roger. Imagino que estaban muy ocupados lamiendo el inmenso culo de Almodóvar para ver la película. Algo realmente intolerable para una revista de cine decente. Para este folletín lamentable, tan solo costumbre nauseabunda.

Estupendos chistes (sobretodo el de la serpiente) y unas mujeres muy bellas, sobre todo la de Brasil. La actriz que hace de Dra. Goodhead (lois Chiles) parece de esas de “eh, que soy actriz de verdad, que salí en el Gran Gatsby y este Bond dinosaurio no me va a tocar”. Pues menudo polvo en atmósfera 0 echásteis. Muy para niños.

1979: en el Campeonato Mundial de cócteles, celebrado en Opatjia (Yugoslavia), vence el portugués Antonio Teixeira de Jesú en categoría long drink con la fastuosa creación “Alleluia”. En clásico, el Noruego Sven Aage Joansbraten con el “Green hope”. Un servidor desarrolla y paladea las recetas mientras contempla, lleno de admiración, como Sir Roger Moore conquista el espacio exterior, el corazón y nuestros más queridos recuerdos.

SOLO PARA SUS OJOS: falsa despedida y con la gorra

El tito Roger era, en principio, un Bond para los 70. No estaba previsto que llegara tan lejos, y que se mantuviera tan bien a sus 54 años. Pero Moore no tenía rival, llenaba las arcas y se amoldaba perfectamente a la postmodernidad de los 80, donde muchos héroes de acción, seductores y cantantes de éxito eran de edad madura.

Y como heroína madura de acción de los 80, nada menos que la Primera Ministra, la Gran Dama del anticomunismo Lady Margareth Thatcher, sufriendo la (magnífica) gracieta "interrumpe polvos" del fin de la película.

Como bien sabeis, en esta película se prometió que Bond volvería a la tierra, que no habría trucos tecnológicos ni grandilocuencias. Así fue, y de ello dan fe la inicial voladura del glorioso Lotus y el uso (magistral) del Citröen 2CV, un coche muy de moda entonces. A título personal diré que en mi casa había uno, y muchos de mis tíos lo tenían también (el díscolo Jaimito llevaba un Dyane…snob que era.)

Toma el mando el gran John Glen, el hombre que más películas de 007 ha dirigido en el mundo (y para mí el mejor con Hamilton).

Las chicas están bien, pero para mí son algo sosas. Y Carole Bouquet seguía con ese aire de superioridad de “yo soy actriz de películas horrendas de Buñuel, ojo, que estoy aquí…por dinero”. De eso nada, estaba ahí para saber lo que es un caballero y un hombre de verdad, no como esos barriles de grasa francesa con los que acostubraba amancebarse. De la de los patines y de la mujer de Pierce, que Dios tenga en la gloria, sólo diré que no me gustaron mucho.

El contraste entre los escenarios soleados mediterráneos y las estaciones de esquí está muy conseguido. Su nexo de unión es una bien fotografiada decadencia aristocrática, con la muy particular luz y película que se usaba entonces, y que confieso que a mí me produce cierta sensación de tristeza. Como he dicho, Roger, merced a su compulsión matrimonial, se movía como pez en el agua en estos ambientes elitistas, y sabía bien como rocanroleárlos: una vez más, y no por última vez, esquí extremo, explosiones, peleas salvajes y algún tiro que otro (no muchos, por cierto).

El malo, interpretado por el gran Julian Glover, ha sido muy reconocido, pero una vez más, si he de ser sincero, a mí no me convence. Me parece un tiraniñas potencial, soso, fofo y funcional. Esta bien interpretado, eso sí. Sin embargo, su ayudante me gusta mucho: tiene cara de cerdo (impagable el ordenador que muestra su cara, tope tecnología MSX), gafas hexagonales de mala persona, una ambigüedad sexual que violenta y además… ¡es de la DDR, de la RDA! ¡el peor país de la historia después de Francia! Sólo pensar en él y me pongo malo. Asqueroso asesino comunistoide…

Pero qué muerte. Qué muerte. Una escena que vale una película: el menchevique a toda pastilla en su coche, huyendo cual rata. Y ahí, plantado con las pierna bien abiertas, Sir Roger, el orgullo de occidente. Los ojos oceánicos y fríos apuntan, la Walter dispara… el cerdo frena su carrera. Está herido y al borde de un precipio, ha perdido el control del vehículo…claro, no era un Travant. 007 se aproxima, se hece el remolón y…de una patada despeña al amigo Koljov. Y dispara a cntinuación un chiste desopilante. Una vez más, Roger Moore: mata con sus manos y sus chistes, así que ¿para qué la pipa?

Además de el malo y las chicas, considero que la canción de Sheena Easton es cursi. Me gusta más le heterodoxa de Blondie que se encuentra en el bonus track. Topol, que a todo el mundo le encanta, a mí no me encaja, con ese bogote y dándoselas de listo. Me recuerda al Super de Mortadelo. Y sus chicos están también de sobra, parecen el campamento de “Valle Secreto” pero con pistolas. El dispositivo “Attack” parece un teléfono de plástico con el que juegan los bebés, pero con luces.

Lo demás está a un altísimo nivel. De las escenas subacuáticas (alguna traída de la novela “Vive y deja morir”) destacaría el ataque del buzo/matón mecánico submarino, que contrasta con el realismo pretendido, y que fue copiada alegremente en “El chip prodigioso” (que a su vez copiaba “Viaje alucinante”, etc). También el ataque al chalet madrileño (sí, si) del rufián que asesina a los padres de la muchacha (con un hidroavión, un tío muy sutil) resulta de lo más natural, y al malvado sólo le falta el Fino Quinta y la paella al fuego de uno de esos asadores externos.

Me gusta que ese comunista redomado de Gogol por fín aparezca como lo que es, un tirano a sueldo del politburó y no un Pepe Sonrisas de tres al cuarto. Gran ataque de testiculina de Bond cuando arroja el telefono de luces por el barranco en su cara.

La escena inicial me desconcierta. Por un lado, los chistes son, a todas luces, excesivos. Blofeld es indigno. Por otro, la acción está realmente bien hecha, y es agradable la referencia a la mujer de Bond, que estaba olvidad desde 1971, en “Diamantes para la eternidad”. Es también característico y lleno de acertado descaro que, tras años y años de soportar al cretino de Blofeld y sus mil caras, por fín se termine y de un plumazo (toma chimenea, Cocoliso). Es que si no es pr Roger, aún seguría dando la murga. Por cierto que en la novelas muere en “Solo se vive dos veces” (ya sabeis que tienen una cronología diferente). Una vez más, la serie se libra estupendamente de los prejucios que sobre ella poseen los quejicas que no admitían que ROGER MOORE ES 007.

OCTOPUSSY: All time high

Qué buena es Octopussy. De las mejores de la historia del cine. Sus imágenes me emocionan y me enardecen.

Fue la primera película de James Bond que ví en el cine. Con mi madre, mi tía, mis primos y unas garrapiñadas en las navidades de 1983.

Salí enfebrecido, con las garrapiñadas, que no me pude comer por la absorta atención que presté de prncipio a fin, derretidas al contacto de mi mano, tan caliente como el resto de mi cuerpo.

No daba crédito: en el periódico la calificacan como “tolerada” y lo hacían de mala gana, y no me extraña: vaya desfile de jamonas de toda clase y condición, qué mujeres. Y en paños menores, además. Barcos llenos de muchachas preciosas…sierras de diente manejadas por fakires maléficos, tenistas famosos serrados, fakires devorados por cocodrilos, manjares indios a base de ojo de cordero…en mi vida había visto algo semejante.

Y mucho más: un malo de los de verdad, pérfido, servil, dado a la frase lapidaria, gourmet de entretelas y globo ocular, asesino de animales…¡y francés! Me da igual que haga de afgano, tanto peor. No imagino una mezcla más repulsiva y enemiga del bien. Louis Jourdan está inmenso, y es un gozo verle explotar.

Su amigo Gobinda, otro que tal baila. Vaya burro. Aún cuando ví la película por primera vez me alegré enormemente de su final al conocer la gravedad, pues detestaba en secreto a Sandokán y a su asco de serie. La veía porque estaba de moda, pero siempre albergaba la esperanza de que las autoridades marítimas colgaran a ese pirata barbudo y piojoso. No lo hicieron, tuvo que pararle Roger.

¿Y la escena inicial? La mejor que hay. La mejor. Vaya avión, y no me refiero al plegable, sino a Sir Roger. Por fin alguien le da lo suyo a esos comunistas caribeños. Toda una lección para ese barbudo de Castro, que celebré entonces y celebro ahora.

La mezcla entre exotismo y espionaje resulta óptima. Recuerdo las escenas en Berlín al principio de la película como las más sobrias y oscuras de toda la serie, y las desarrolladas en la India como las más románticas, lejos ya la fotografía de la anterior película cambiada por otra cercana a la de “Memorias de África”.

Y la correción política para otro día: mueren soldados soviéticos a porrillo gracias a la puntería de Bond y lo hacen también los cafres de turbante en la brillante escena de la barandilla.

Por si esto fuera poco, encontramos además en la película dos bellezas de infarto: una, la nunca suficientemente piropeada Maud Adams, en su dorada madurez, con unos ojos tan grandes como bellos. Y Kristina Wayborn, sencillamente una de las más guapas mujeres de la serie. Contorsionista, malvada (siempre están mejor las malas) y seductora. A ver que garrapiado aguanta…

La canción principal, muy romántica, a mi modo de ver describe la relación (real)entre Roger y Maud Adams, y que me perdone pero en aquel entonces nadie lo ponía en duda. Le va como un guante al quehacer de Moore.

¿Algo malo? ¿pensais que voy a criticar el grito de tarzán en medio de la cacería humana? Ni que estuviera loco. Me parece cojonudo, lástima que no lo haga Daniel Craig en Casino “Royale”. Octopussy es perfecta.

Ya digo que salí del cine lleno de furor. Mis fantasias infantiles, que habían pasado por la época de pintor, la de Policía y la de astronauta, con larga parada en Michael Jackson en versión hombre lobo, se habían terminado: quería ser como Roger Moore. Desde entonces, estoy deseando que unas babosas se me peguen al pecho para darles candela con mi mechero. Que unos genizaros intenten cazarme con unos elefantes y yo les haga el grito de Tarzan. Que unos gemelos lanzadores de cuchillos hayan ensartado a un amigo mío y yo pueda vengarle.

Ni siquiera el 12 a 1 contra Malta me entretuvo en mi ensoñación. No era consciente de las muchas trabas que el mal intentó poner en el camino de Octopussy. Desde dentro, cuando Roger no quiere seguir y se realiza un casting…¡en el que James Brolin estaba virtualmente contratado! Su pareja sería la gran, la maravillosa Lesley Ann Warren. No estaría mal, no…pero si se tiene un Masseratti, ¿quien quiere un Audi? Roger es tan inmenso que es el Bond de los 70 y el de los 80, dado el fracaso de Timothy, que se lo buscó por querer enmendarle la plana a Moore y no vigilar su propia espalda.

Y desde fuera, con la ridícula, insultante, ruín, chabacana y zafia “Nunca digas nunca jamás”, un bodrio inconmensurable programada para acabar con la franquicia. No seré yo quien defienda a Broccoli, pero la maniobra de McClory es detestable. Y que Connery, por dinero, participara en semejante dislate, no tiene explicación más allá de la envidia. Por suerte, “La guerra de los Bond” tuvo un final feliz, ganaron los buenos.

Llevo “Octopussy” en el corazón. Moore dijo que sería su última película, ya llevaba 10 años y, aunque en plena forma, quería dedicarse a su labor humanitaria. Entonces lo comprendí aunque estaba triste. Siempre me quedarían sus películas, y esta última había sido la mejor.

¿Podría haber alguna mejor algún día?

servido por kungfu-master 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Hueso

Hueso dijo

Buenisimas las fotos. Me cuesta distinguir entre el muñeco y el roger de carne y hueso.Cada vez entiendo más a Scaramanga jaja.

Ahora en serio, de Moonraker solo salvo a Tiburón, uno de los villanos más duros de la saga, aunque al final la caguen haciendolo bueno. Tiburón merecía una muerte digna.

Solo para sus ojos directamente no me gusta.

Y finalmente, de Octopussy me encanta Louis Jourdan, que borda uno de los mejores villanos que ha habido (quizás mi preferido), que sin duda hubiese merecido mucho más protagonismo.

2 Febrero 2008 | 06:41 PM

kungfu-master

kungfu-master dijo

bien que te gusta la muerte de Drax, no lo niegues

2 Febrero 2008 | 08:41 PM

kungfu-master

kungfu-master dijo

Es una persona mayor. Joven o anciano, de pie o de rodillas, Sir Roger Moore es un gigante. Si, Tiburón está hecho migas. Eso de ser tan alto...va a ser un problema. Por cierto, ¿que tal anda Sean de lo suyo? y sus rivales...ah, todos fallecidos hace decadas, ya

3 Febrero 2008 | 08:13 PM

Por si escasa

Por si escasa dijo

Cuando descubri a James Bond, Sir Roger Moore era quien interpretaba (¿o era él, directamente?) al agente secreto 007. El documental que presentó a mediados de los 80 por el 25 aniversario (creo) de la saga y que aparece como extra en uno de los DVD y que vi decenas de veces, fue el punto de partida para mi devocion por Sir Roger; para mi Moore era Bond, el otro era pasado y aquello era el presente, eran los 80 muñeca.
Una vez mi amigo Pike respondió a la acusación de Hueso de que no soy fan de la saga (una falacia) con una respuesta rapida como en él habitual: "El Moro es fan de Roger" y de Richard Kiel, Julius Harris, del Sr. Lee, de Ursula Andress (agüita) y tantos otros, añado yo.

P.D. El titulo de la pelicula número 22 de Bond es: "Quantum of Solace"

4 Febrero 2008 | 02:09 PM

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Pike, treinta y subiendo. Soltero y vive con su gato. Antiguo comandante de una nave de los 80, ex-cabecilla de una pandilla de gamberros callejeros, ahora a punto de empezar a hacer calceta o coleccionar sellos, pues camina ya hacia la niebla de la idiocia, dejando antes del fin testimonio de lo vivivo...o imaginado
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