Los Buenos Malos
Observaba yo libidinoso a las camareras del Lolita, que a su vez me devolvían la mirada transmutada en desasosiego y desconfianza (¿que hará este anciano aquí?), atendiéndome presurosas y sorprendidas por mi nivel de cubateo, cuando el compañero de etanol y canas J.R. “Peeper” Calvo abrió su boca llena de críptica sabiduría y dijo:
- “Todo el mundo cree que el búho es un tío guay, pero en realidad es un hijo puta de cuidao”.
Luego asintió lentamente, intentando que la idea calara. Sí, era una frase que tenía más sentido del que parecía (bien es cierto que a bote pronto carecía absolutamente de oportunidad y contexto, amén prescindir totalmente de refinamiento gramatical) y debía meditar sobre ella. Tal vez se refería al búho de “Banner y Flappy”, o tal vez a otros autillos de despacho…

Tal vez encaje en esto:
¿Habéis reparado en algunas series donde el bueno se comporta como un déspota y un zafio sin que el realizador o guionista parezca advertir su comportamiento, de tal manera que llegamos a comprender al villano y simpatizar con él? ¿no lo advierten o lo hacen a propósito? ¿lo aprueban o lo muestran esperando nuestra reacción crítica? Está claro que casi nunca son buenos matizados de manera consciente (con sentimientos negativos pero humanos, lo que sería aceptable) sino auténticos modelos de nefasta influencia mal travestidos de virtud. De He Man a Horatio Kane, pasando por los Alcántara, los buenos MALOS.
HUELEME
-Dr. Arias/Mr. Antonio Alcántara: cagador de sentencias, redicho muy maleducado. Trata a puntapiés a sus empleados y a su amigo DESI, que es mucho mejor persona que él. Su única ideología es el dinero. No digas milano que me asquea oírtelo. Y no mandes callar a nadie más, tontolaba: CALLATE TÚ.
- Merche: otra que tal baila. Con sus empleadas, a latigazos, como el niño de “El quinto mandamiento”. Pero a sus hijos ni tocarlos. Pero ¿tú que vas a ir a
-La abuela: vaya caradura. Ella retoza y se amanceba con un viejo baboso y cuidadito con decirle nada. Pero si a su nieto le dan algo de chicha para entretenerse… ¡ojito, chaval, la puerta abierta! Y si te pasas de listo, perborato.
- El Carlitos: un dientes podridos que, como tiene la suerte de codearse con el ricachón de Imanol, pues le da para montarse su harén, cuando en la vida real virgen de morreos. El otro día le dije al Principino*: ¿Qué le parece
Cómo es este Principino, ya os lo presentaré, pero le cabrea que el nene de fresa vaya de maoísta y no sepa ni lo que es eso, el muy payaso. Tan memo como su hermano. Ya se que es sólo un crío, pero ¡es que folla más que yo, coño!

- El Toni: un gran luchador de boquilla. Junto a los personajes del absurdo Javier Albalá y de Blanca Portillo, forma la “Brigada del bigotito”, comando que amenaza con dejarse crecer el bigote hasta que no sede la vuelta a la tortilla. Se lo afeitan en el 1982, pero con lo de la colza. Ya está, esa es su lucha.
- La novia de Toni, Manuela: esta tía petardo, que es más fea que un dos caballos, llama a su padre “hijo de puta” cuando se entera de que se ha suicidado porque estaba terminal. Muy bonito y bien traído. Pues no tiene razón. Hija de puta ella, que no tiene consideración por su padre. Como se entere el Ministro de Sanidad es que la cruje, porque ahora defiende que estamos maduros para la eutanasia, el aborto, el infanticidio, el suicidio y hasta que, cuando haya mucha gente en un sitio, pasen unos helicópteros disparen unas ráfagas para darle matarile a unos cuantos. Tanto chupar de
- Ines, la otra hermana: la peor actriz viva se ventila a todo lo que se mueve, lo que no está mal, pero luego pone verde a su amiga Pili por echar muchos menos polvos. En general, es la sensación que se transmite en la serie, pero a poco que uno recapacite se da cuenta de la realidad. Se casa con un cura flemillas (aunque fofo) y feo y en cinco minutos lo cornea con un actor de medio pelo con cara de pez gato, y luego la culpa es de

¿A que no adivinas a quien acabo de capillarme? Señor, que no sea un negro
Vamos, que a poco que presione Zerolo la veo haciendo la tijera mortal con…Pilirrrrrrgggggggg. Estuvo en una cárcel de mujeres, pero no era cosa de hacer una tortilla con Icíar Bollaín, porque sería repugnante (como si no fuera lo bastante estomagante lo del cura, lo de Echanove con la joven pueblerina o lo de Ana “Petirrojo” Risueño con el cura fláccido). En fin, una persona despreciable que sólo piensa en sí misma y en torturar sin freno a sus papás y abuelita, que por cierto son del todo torturables.
- El hermano, Miguel: déspota, gordo, traidor, afrancesado…a nadie le importa que tú cocines. Sigues siendo apestoso, solo que ahora además eres un viejo baboso. No te ligas a

Con semejante plantel, Don Pablo es un pequeño matón de merendero.
Don José Sancho es una persona íntegra, que a tenido que sufrir mucho, pero que mucho mucho cucurucho, con esa vacaburra rellena de droga que es María Jimenez, vicepresidenta de Andalucía.
Y para muestra, este botón de un episodio emitido en Diciembre pasado: sentados a la mesa, la familia charla sobre una manifestación que se va a celebrar. Por supuesto, el matrimonio protagonista ha amenazado y abroncado a todo cuanto empleado y, en general, ser inferior han encontrado con intención de acudir.
Entre los comensales se encuentra el ex cura y actual cornúpeta Eugenio, yerno de los protagonistas. Viene de Francia, donde se encuentra exiliado junto a su mujer, que ha decidido no ir a visitar a sus padres.
El padre y protagonista está que echa humo con esta decisión, lo que resulta lógico. Con amargura, masculla comentarios punzantes sobre el egoísmo de su hija, que se ha quedado en Francia donde se dedica al teatro enviando a España en representación a su (fracasado) marido y al hijo de ambos (o así), al que se me ha olvidado mencionar.
Llegados a este punto, viendo la cara del andoba y notando que la muchacha de ojos soñadores ni se pone al teléfono, notamos que, una vez más, ha habido cambio de machacante.
Ah, no. Entra esa voz en off tan dicharachera que glosa la emisión, y que nos lleva por el buen camino de la educación para la ciudadanía: “mi padre ese día soltó unos exabruptos sobre mi hermana que él sabía dirigidos a los culpables de que ella no pudiera estar allí: los dirigentes de un régimen que, aunque descabezado, seguía imponiendo su voluntad”.

Tócate los cojones. Resulta que los dos, cura calentorro y niñata, están en el exilio en Francia. Muere la momia y, por tanto, se puede volver o casi. Por ello, viene el cura con el bebé, que sería el que menos riesgo aceptaría. Pero la mujer de mil habilidades sigue en el exilio y no puede venir.
No, no, no. Se queda en Francia echando polvos como está mandado, y no quiere aguantar al ex cura que es muy feo y suda mucho, y que además lo colocamos bien rápido con la profesora boba del niñaco maoísta. Ni exilio ni nada, que no somos imbéciles.
Al final del episodio, los protagonistas van a la manifestación, asesinando con la mirada a los conocidos que se encuentran… ¡que simplemente han hecho lo mismo que ellos!.
Y tan panchos.
LIBRO DE FAMILIA
Un solo malo y como la quina, el resto de los personajes son tan, tan, pero tan buenos que dan asco. Esta es una manía puñetera de las series de
- Don Armando Freire: hoy en día, el peor actor del mundo libre, sólo superado por Matt Damon y Tom Cruise. Este enano de gesto árido y voz de gallina va de dandy otoñal, pero sólo se liga a jovenzuelas tirando de cartera (así lo hace con el personaje de Diana Nogueira, qué castigo tan cruel). Tiene criada negra y, con la excusa de pararle los pies al cacique, se queda con todo el pueblo.
Celso "Cachucha" Parada, en el casting para "Boomerang, el príncipe de las mujeres". No pasó.
- Los Cabanas: el matrimonio Cabanas, portando como bandera la lucha por los intereses “dos labregos”, intereses que han sido muchas veces la ruina de Galicia, se han creado una buena fama de matones con licencia para: tener hasta dos mantenidas en casa en régimen esclavista, de las que por cierto hacían mofa, befa y vituperación con aprobación gustosa del guionista; asesinar a gatitos tirándolos al río; mirar por encima del hombro y perdonar la vida al hijo del malo sin que mediara provocación previa; enviar a su hija a Santiago deseándole “sarna al resto de las del pueblo” y, finalmente, mercadear con la cuñada y sus curvas para así ganarse el favor del adiposo Sr. Freire. Por cierto la cuñadita lo dejó plantado en el altar, le dio unos vuelcos al boticario y luego volvió arrepentida. Tuvieron un bebé (no hay serie sin parto desde “V”.)
En esta serie los diálogos son a menudo sesenta y nueves dialécticos entre todos los personajes, cambiando el pastel por tonos sombríos cuando el cacique hace lo mismito que ellos o una mujer gallina, mala pero torpe, intenta alguna cuchufleta necia. Un diálogo típico de esta serie sería:
“Hola, señor Freire. ¡Cómo defiende a los labregos!-Tú más Cabanas, yo sólo cumplo con mi deber-Ah, pero qué bien lo hace y qué grande tiene la minga-No tanto como me gustaría, para acariciar con ella la carita guapa de mis queridos labregos-Para cara guapa la suya, que está hecho un chaval, no como ese Don Román que es un cacique y un franquista y un mata niños-Tienes razón, hay que matarlo a cuchilladas-Pero con su cuchillo, Señor Freire, que está tan afilado y es tan bonito…”.
Y así todo el tiempo.
OTRAS
Snorkels: modelo francés, el bueno se llama Lone Star, es de un espléndido color amarillo, es jinete de un fornido hipocampo, tiene la tranca de caballo y se las lleva de calle a su cama de agua. Los malos, en varias temporadas, no consiguieron ni abrir la boca para llamarle salaud.
Masters del Universo: He-Man era un reprimido sexual, marica perdido incapaz de reconocerlo y aburrido hasta la nausea. Su diseño era romo, plano, burdo y también un poquito maricuelas. Su amiguete Man-at-Arms (vaya nombre) llevaba bigote, una maya verde y un orinal en la cabeza… ¡y no era guardia civil!.
Skeletor era un tipo gracioso, follador (con Evyl Lyyn y con la que se terciara), nadie sabía si humano o no, misterioso por tanto, de un precioso color azul, con una caracterización inolvidable, con su báculo de cabeza de cabra y unas ideas brillantes. Sus amigos Mer-Man y Beast Man eran dos inútiles, claro. Luego vino Hordak y su… Horda del terror. Este vampiro musculoso (libremente basado en Morbius, enemigo de Spiderman) era una obra maestra del diseño, se llevaba fatal con buenos y malos y tocaba el banjo como nadie. Pues ni despeinaron al lameluzo de He-Man en decenas de episodios, pero ahora soy yo quien le va a llamar escroc con todas las letras.

Recomiendo encarecidamente “The Skeletor show”, en Youtube.
SECTARISMO HISPANICO
Delfy: busca broncas y macarra, si no conseguía emborracharse a tiempo se calaba su gorra de Luis Aguilé, buscaba a los pobres tiburones que estaban a lo suyo y los inflaba a toñas. Muy bonito. Pensé que “Los Fruitis” eran el rien ne va plus de la bazofia, pero me equivoqué.
Periodistas: las peores personas que podrían haberse encontrado en una redacción. Con la excusa barata de la profesionalidad y “el mundo de tiburones”, Yogurt y su novia la eterna Amparito Larrañaga (con sueters muy por debajo de su talla), el calvo barbudo de redacción, el también barbudo director, el creído de Fidel Fernán, la ardiente pero zafia y vulgar guarrita de turno interpretada por Alicia Borrachero, el ridículo personaje del insignificante Pepon Nieto y la indescriptible Clara, personaje perpetrado por Belén estoy-hasta-en-la- sopa Rueda y otros de los que no quiero acordarme repartían broncas humillantes, faltas de respeto, nepotismo, sectarismo, chantaje, prepotencia, violencia, apaleamiento de diccionario, manipulación de mendigos y yonkis para fines crematísticos, asalto a la propiedad privada, etc, etc…
Nada es para siempre: un par de malos tan llenos de talento que eclipsaban a la piara numerosa de buenos sosos y chandaleros. Una mención especial merece el pérfido Manu, diabólico y carcajeante, siempre acompañado de la morbosilla y torrefacta Irene del Rio, mala y viciosa. El que hacía de Adrián, el protagonista y santo, ahora tiene un programa de manualidades en Localia. Su partenaire femenina iba de Amelié española, pero nada.
EN USA TAMBIEN SE MANIPULA (en serio, que sí)
Doctor en Alaska: Dos mezquinos de salida: el Doctor y Maurice. El resto buenos muchachos rústicos. De eso, nada. Un pueblo de cabrones, lleno de gentuza camorrista, dipsómana, sanguinaria y rencorosa. Recuerdo un episodio en que Maurice deja al cuidado de su casa al indio pálido y rarito del pueblo, ofreciéndole el uso responsable de lo que allí se encontraba. Pues el listo le destroza la casa, le usa el batín e invita a todo jenízaro que encuentra en el pueblo para que destruyan lo que queda. Maurice, al regresar, pide explicaciones… ¡y es el loco quien se pone como una fiera! Y el del bar, la vieja asquerosa de la tienda y otros del estilo le ríen la gracia.
Walter Texas Ranger: Además de facturar a unos cuantos a la silla eléctrica, de someter a menores a las delicias del “Campamento Justicia” (flexiones y sodomía), y de golpear sin provocación previa, hay que apuntar también el hecho de que CJ, el gordinflón del bar, NO ES RANGER ni policía siquiera. Pero no cuenta como jubilado: en una mano su chili con carne y en la otra su escopeta de postas, que usa alegremente. Y está presto a echar una mano al cuello de los detenidos, o darles unas buenas patadas en el suelo: Ranger una vez, Ranger siempre.
Y Tribet es tan fascista como el resto de la panda, pero… ni toques a una blanca. Tú, con las de tu color. Y gracias.
CSI: capítulo aparte merecería esta bazofia con aires de realismo. Pero ¿qué idiota se va a creer que desarrollan toda esa tecnología (de ciencia ficción por cierto) que se va adaptando a las situaciones concretas cuando lo que hacen de verdad es mandar a la silla a tontos, a tipos a medio juzgar y a quien les caiga gordo?
Común a las tres ciudades donde opera este odioso departamento es la costumbre de hacer chistes a costa del muerto o los restos cadavéricos encontrados. Luego, con la familia, cara seria y hasta felaciones si hay un niño que sufre por medio. Frases lapidarias que dan entrada a los créditos, orquestados con temas cortados de los Who.
También hay armonía a la hora de resolver el who done it, que es casi siempre un memo que salió cinco segundos al principio. Y en los andares de los protagonistas, que se creen modelos en un video clip. Y la verdad es que salvo una o dos excepciones, son unas tipas bastante cardos, sobre todo la narizotas rubia de Miami: NO ESTAS BUENA, NARIZOTAS.
Y luego están las zancadillas, las broncas humillantes, el excesivo celo en el cumplimiento del deber, unos compañeros que se odian, el amiguismo, etc, etc. Prueba de la calamitosa catadura moral de los sujetos son los interrogatorios a lo Torquemada que desarrollan habitualmente. Y por si fuera poco, un amigo pies planos clásico que se pasa la constitución por el forro de los cojones y reparte toñas nada científicas por doquier.
En las Vegas, sección favorita de los lager louds que se deleitan con el frenesí investigador, la pretenciosidad del protagonista sólo es superada por la necedad de sus ayudantes masculinos y por los prejuicios y resentimientos de sus compañeras, que como un niño se haga pupa o la víctima sea una mujer desamparada… luz verde para repartir, hacer de juez y verdugo, chalanear con las pruebas y meter en el caldero a la buena de dios… y si son inocentes de ese crimen, pues se les mete otro, que algo habrán hecho.

En Nueva York, última e inexcusable sede del laboratorio Smoby, hay carta blanca por que el jefe lo pasó mal en el 11-S. Cuello Pollo saca la bandera, la foto de Ronald Reagan (el mejor Presidente que ha existido) y dispone a un equipo compuesto por: moza rolliza que hace gala de su acervo pueblerino desplegando un catálogo fastuoso de tópicos y vulgaridades; tirillas mascachicle italiano al que le va la palurda, pero ya se sabe, aquí no se viene a follar. Es de gatillo fácil, tiene enormes prejuicios y desea desarrollar más. Por último, la engreida y hermosa mujer de origen griego pero que se apellida Bonasera (como si uno de estos pastelones americanos pudiera apellidarse Goomorning, vamos), la cual posee un secretito que el CSI no ha averiguado pero yo sí: tiene los piños de plástico.
Miami es especial. Ahí está Horatio. El amigo de los pobres y defensor de los niños. Su hermano, su novia, su pupilo… todos muertos de manera trágica e instantánea. Él no lo dice, pero murieron por ineptos. Pero eso no le pasa a Horatio, que domina todas las cosas y de un golpe de vista lee los pensamientos de la gente. Viste una ropa negra muy adecuada para el calor tropical, pero su camisa por sí es capaz de resolver crímenes complejos. Rescates imposibles en edificios llenos de explosivos, aviones que se caen por un puntero láser bien dirigido, reclusos que solicitan su justicia para salir, una ampliación espontánea de la jurisdicción que le lleva a Brasil (donde posa a los pies del Corcovado, al inicio de una nueva temporada, de modo tan enardecido que sólo le falta sacarse la tranca), seductor sin quererlo, francotirador y azote en general de los desalmados, aún tiene tiempo para repartir juguetes entre los huérfanos y hacer turnos de voluntario en los hospitales.
En fin, un desbarajuste. Qué diferencia con los villanos matizados de Budd Boetticher, como bien señala Javier Bemda en “lo esencial de la serie B”, o sin ir más lejos, de la soberbia “The Taking of Pelham 1,2,3”, que paladeé el otro día después de descargarla sin pagar un puto duro. Me gustó tanto y encuentro tan brillante su reparto, que la distribuí e hice copias para mis amigos, y gratis. ¿Lo oyes, Ramoncín? Eso hice. Sobre esta magnífica muestra de policíaco de los 70 pende amenaza de remake, os exhorto a luchar por su pureza.

Como diría Horatio, “Hijo, este reportaje ha terminado. Música”.
*Próximamente, en Tales of the Kungfu Master.




El Moro dijo
Muy bueno, divertido, ameno y sobre todo, acertado. Estoy de acuerdo en que CSI es una serie de ciencia-ficcion. Recuerdo cuando Horatio ejecutó de un tiro en la cabeza a un herido en el suelo que previamente habia intentado matarle. Y aqui no ha pasado nada...
21 Febrero 2008 | 10:09 AM