VIVE PELIGROSAMENTE (EN VIGO).
Cuando comienzo a caminar, recuerdo el cuento del diablo y el seco campesino manchego. El clásico cuento interesante de manual de lengua española para el curso 1984-85. No me quejo, no me produce el temor que otros sí han sufrido merced a estas moralejas gratuitas, desmedidas e inolvidables.
Así, recordaría toda su vida un ex compañero de armas el relato de la (breve) vida de Santo Dominguito de
Incluso mi padre se despertaba a veces aullando, bañado en sudor, él que era y es tan descreído de vampiros, fantasmas y aparecidos, protagonistas típicos de las pesadillas. Preguntado en el desayuno, contestaba arisco que había revivido una historia que le contaron “los putos curas” de Maristas cuando era pequeños: un infante alumno marista, modélico y buen hijo, es atropellado con resultado de muerte. En el velatorio, su pequeño cadáver se incorpora y se dirige, los ojos glaucos y la carne agusanada, a los afligidos familiares con voz de ultratumba: “no oreis por mí, pues estoy condenado”.
Deteniendo el relato, el cura preguntó a mi padre y al resto de la clase, en el clímax de su terror: ¿sabéis porqué pasó eso, si el niño era tan pío y tan bueno? Yo os lo diré. Al cruzar la calle, vio una niña, le gustó, se embelesó, tuvo pensamientos impuros y ¡zasca! le atropelló el coche por descuidado. Y murió en pecado, con lo cual ¡al infierno de cabeza!... así que ya sabéis, pequeños, ya sabéis…
En fin, yo tengo mejor relación con mi relato asusta niños. Nunca me ha aterrorizado, yo que he sido siempre tan dado al pánico nocturno. Os lo contaré: hace muchos años, vivía en una triste y deprimente aldea manchega uno de esos clásicos labriegos castellanos. Poco aseado, temeroso de Dios, desafortunado, seco, avaro y pobre como las ratas.
Como podéis imaginar, el campesino tuvo un año de mierda. Tenía dos vacas, una le murió de sepsis y la otra estaba muy delgada. La sequía se cebó en sus tierras y por ende en sus cosechas de repugnantes vegetales y plantas forrajeras. Sus hijos hechos migas y su mujer igual.
Así que ahí estaba, en un banco de madera tosco quejándose de su suerte, cuando se le aparece el diablo para ofrecerle un trato. Como suele pasar en estos cuentos, primero se muestra espantado y esquivo, pero el demonio es un melifluo (que más da que sea un monstruo rojo, cornupeta, tenga patas de macho cabrío y un badajo salvaje, amén del olor a azufre) y consigue plantearle el siguiente acuerdo: el campesino correrá por ahí sin parar. Todo lo que sobrepase en su carrera será de su propiedad sin más. Cuando pare, se terminó, pero conservará lo conseguido en el recorrido. Nada de toma mi alma y demás chufas.
Un trato cojonudo, para qué vamos a engañarnos.
Eso mismo piensa el labrador, que empieza a correr sin calentar ni nada. Pasa la casa de su vecino con mucho gusto porque lo odia y quiere dejarle sin nada, pese a que tiene unas posesiones más míseras aún que él. Luego atraviesa unos prados muy bonitos, con el afán de dar alimento a sus vacas. Y al contemplar unas reses, apura el paso para dejarlas atrás y que sean suyas. Empieza a sentirse cansado, ya que no calza unas Nike ni lleva una botellita de agua, pero la casa del cacique está cerca, así que vuelve a acelerar, espoleado por el rencor que siente. Se promete a sí mismo parar al rebasarla, pero le da tanto gustito quedarse con ella que sus fuerzas parecen redoblarse. Se dirige a la casa del cura, y luego hacia el pueblo. Pasa por los olivares, cruza cotos de caza y bosques. Se va quedando sin aliento, pero no para. La avaricia es su motor.
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Tras correr horas y horas, regresa a su casa. Allí está el diablo esperándole. Rendido y agotado, apenas sí tiene aliento para requerir al diablo para que le entregue lo pactado. Muy ceremonioso y elegante, el diablo se hace a un lado mostrándole al campesino una fosa recién cavada.
- Esto es todo lo que necesitas.
Agotado y reventado por el esfuerzo, lanzando un último estertor el avaricioso campesino cae redondo en la fosa, mientras el diablo se carcajea.
San Roque, patrón de Vigo. ¿Verdad, txakurrak?
No sé quien escribió la fábula, pero está conseguida. Dejando a un lado los derechos hereditarios y si las mujeres que uno adelanta entran o no en el trato, se acerca bastante a la realidad de lo que ocurriría en un caso semejante.
Incluso por promesas más tristes, por ofrecimientos baratitos.
Cuando camino, lo hago sólo. Ya os lo he contado. Si acaso, me acompañan los espíritus de mis amigos, mis pandilleros, con los que ante sembraba el terror e improvisaba la dialéctica en un sostenido de horas y horas…
No dejaré de caminar. No hay nada que sacie mi sed. Os enseñaré Vigo. Venid, caminad conmigo. Luchad a mi lado. Vivid peligrosamente, pero vivid en Vigo.
Los recuerdo con cariño, pero no me acostumbro, no me resigno a su necedad. Eran buenos muchachos, capaces que atravesar un mar de flemas con tal de acercarse a una mujer, sin ponderar sus posibilidades de morrear.
De otra cosa no hablamos… ¿saco el gift?
No entiendo porqué escogieron la fosa, porqué dejaron de caminar. ¿Por dinero? Es absurdo, viven como ratas. Ratas con nómina, eso sí. Pero para cobrar la nómina, han de soportar caras de culo, vejaciones, desánimo, madrugones, jefes idiotas, gente… ¿cómo un hombre puede cambiar su libertad por una nómina?
Hay quien puede pensar que enrolarse en El Parquecito no es precisamente un ejercicio de libertad: tiranía, tensión, un rancho intragable, largas temporadas de inanición sexual, puñaladas y un tirano Supervisor… es verdad, reconozco que de vez en cuando gusto de azotar a esas bestias de carga, pero lo hago por su bien, para que espabilen. No me gusta que se aburguesen, porque pueden adormecerse, frenar el paso, caer y fosilizarse. De hecho, he sido rácano con el látigo.
No obstante, eso tiene arreglo, ¿verdad?
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Unos en Inglaterra, tratando de huir en encontrándose con lo mismo, pero eso sí, con un plus de hacinamiento, frío, soledad y opresión. Hey, Sir, here is your master in bondage and sickness.
Otros, en Madrid, dándoselas de ejecutivos agresivos pero dedicándose sabe Dios a que… ¿castañero? ¿vendedor de mazorcas asadas? ¿distractor de producto minorista? Quien ha visto a A. Cristóbal “el Corto”, cuyos labios carnosos y sensuales sellaban las bocas más ardientes del Campus Vigo-Orense y quien lo ve ahora: demacrado, ascético y escuálido.
Hermita del La Guia. Todo parquecitano ha de ir una vez por año.
¿Y que me decís del hombre antiguamente conocido como Papa Doc “el bebé taleguero”? indefinido y chaquetero, rellenando espacios del ego con comida, alcohol y karaoke. Un tipo que presume de gran derviche de la cultura portuguesa. Pero por Dios, si esos desgraciados están en manos de la hambruna y del analfabetismo. Y eso que Papa sólo fue desplazado a un pueblo mala muerte de la provincia vecina. Si lo mandan a Burgos es que involuciona hasta el pleistoceno.
Especialmente grave es el caso de Moro, cuyo especial podéis ver en Tales of the Kungfu Master. Empeñado en ser un siervo de la más ineficiente y corrugada obra que se haya emprendido nunca, y eso lo digo a sabiendas de que en Vigo han construido al lado de la playa “Verbum”, el ridículo museo de las palabras. Pues hay algo peor:
Y se cree que fastidia a alguien con esa actitud ridícula.
Capítulo especial: los funcionarios. Hace falta ser payaso para elegir semejante modo de vida. Desabrochado, burdo, vago, estalinista, pedigüeño, menchevique y frígido. Supone la destrucción de la personalidad, y es sin duda la meta que tienen en la vida aquellos infrahumanos que aspiran a ser simios. Y van dos amigos míos y se enrolan en esa maquinaria babosa. ¡Qué vergüenza! Sé lo que pensais: “coño, si son inspectores pues vaya vidorra y que sueldazo”. Pues no: grupo Z y porque no hay menos. Tercera regional alevines. Un par de friegaplatos de cuidado.
Aquí viene Bleras-Venta con sus grandes proyectos. Proyectos y disfraces, porque es todo un Mortadelo de la ignominia. Ahora va de trabajador intensivo, “dedicación exclusiva” he llegado a oír en la jerga de esos tiraniños, que siempre están con los moscosos, los departamentos deficitarios, las comisiones de servicios y los huevos de Buda. Otrora Duque de Feria de Coya, escritor maldito y galán con levita, borrachín entrañable, amante de las tetudas, con único un sueño en el corazón. Ser profesor de F.P. en Vigo para no dar palo al agua y extorsionar a las alumnas.
Ahora, destinado en la isla del diablo, está empeñado en adocenarse y alcanzar los 300 kilos de peso. Su pisito, su cocherito leré, el perrito, la maroma y el chándal verde y fucsia. Si, con mucho dinerito…y ¿en que lo va a gastar? ¿todo para el carnaval o dejamos algo para el museo del plátano?
Acabemos ya, que me estoy poniendo de mal humor. Con ustedes Renfield, el txakurrak de los zulúes de Nafarroa Bai. La administración ha pagado muy bien la extraordinaria oposición de Yet, antaño novelista, enviándole a
Allí es un txakurrak, aquí un bulto sospechoso.
Este sí sabe que está jodido, esto hay que concedérselo. Reconoce el pecado como buen comesantos que es, pero ¿hacer el menor acto de expiación? Ni por mientes. ¿Volver a casa de una puta vez? No padre. Alcohol, amistades peligrosas, literatura cuya calidad cae en barrena y una estúpida hipocondría que ya huele. ¿no viene el tío y me dice que va a ir al urólogo? Pero si eso es DE MARICONES. Pues nada. Un tipo que aquí era alguien, que creó la gradación de actos prohibidos para un heterosexual, que se ligó a
Mis amigos han elegido sus fosas. Yo os llevaré a sus cunas, y así los recordaremos tal y como eran. Y se lo recordaremos a ellos mismos, ahora que han debido abrir levemente los ojos ante las imágenes de sus casas, de sus calles y de los símbolos ante los que no pueden mentir...
Pocos habréis llegado al final de este video. Lo entiendo, es largo y algunas fotos tienen poco atractivo. Sin embargo, debéis entender que sirve como un brutal grito primitivo a los compañeros dormidos. Allí donde estén sin duda se moverán como zombis, pero como éstos aún tendrán reflejos de una vida anterior. Una vez vi a uno de ellos en Washington conducir un coche… ¡hermanos volved a la vida consciente!. El trabajo no dignifica si uno es funcionario o gana poco. No existe seguridad en el país de Chacón, así que ¿para qué esforzarse?...
Luchad conmigo, notad el viento y el sol en la cara. Vuestras manos tocarán la tierra, abrirán surcos en el mar. A veces tendréis dinero y un lugar donde dormir. Otras veces no, pero ¿acaso vuestros compañeros os dejarán en la estacada? ¿no es el cielo de Vigo un manto suficiente para vuestras carnes burlonas? Si ya sabéis lo que es la arena del desierto y una gota de lluvia sobre las agujas de los pinos ¡volved a casa! ¡vivid peligrosamente, pero hacedlo en Vigo!
Ah, ya hemos llegado. Chitón ahora, pues estamos en los barrios bajos de mi ciudad. Aquí vive adormecido Hueso, un esclavo del sistema que le ha pagado con su habitual estipendio: fracaso, miedo, opresión (malvive bajo la bota castrante de sus padres). Pero este zombi no es como los otros: intenta irse pero no lo logra. Resiste conmigo sin saberlo, en una existencia horrible. Puede ser cosa del agua, o tal vez de terribles gases que aquí se respiran... el caso es que cree que está muerto, pero vive.
Y lo hará en Vigo...¡PARA SIEMPRE!
¿Pararme aquí? NUNCA



Jet dijo
El montaje con fotos está muy bien, no es en absoluto largo ni aburrido. Claro que me gustaría estar en Vigo, sin embargo, las posibilidades son ínfimas. Es terrible. No hay escapatoria. El abismo.
20 Abril 2008 | 02:20 PM