GRAN LIBERTAD
Que la libertad sólo puede ser disfrutada y vivida con un mínimo imprescindible de condiciones numerosísimas es algo que llevo oyendo y comprobando desde que iba en mandilón como párvulo sujeto al habeas corpus, entonces nuevecito y lustroso, a la escuela de artes y oficios.
Nuevecitos el habeas y servidor.
Empero, el hecho cierto de que nace y crece aún en los peores lodazales, en las más oscuras barracas fascistas, en el sórdido koljov, en las fétidas checas y en los salones de tango/tortura de las repúblicas bananeras del cono sur lo tuve presente desde el lluvioso otoño del año 2000.
Conocí a “El Cubano” en “
Fue breve el tiempo en que consideré a aquel individuo, híbrido del gallego Martin Sheen con…….., como una amenaza a mi status quo de vago autista y hasta saboteador. Pronto comprobé que se trataba de una persona educada, algo realmente extraño en un lugar donde la ilustración no había llegado: bestias de carga, pelotas, cretinos analfabetos jugando a relaciones públicas, espías para los espías, jornadas de diez horas y, por encima de todo, un simio déspota con ansias de dominar el mundo a base de trampas y exabruptos.

El juego era el siguiente: el Cubano sacaba la lista y me iba lanzando nombres de morosos. Yo hacía como que me sonaban y decía “a ese le mandamos una carta”, “ese ya está en el juzgado”, “esperaremos a ver como respiran”, etc, etc. Pura pérdida de tiempo, claro. El aceptaba mis respuestas, aún cuando mi pasotismo era tangible, y con la misma íbamos a tomar algo en la cafetería del barracón.
No es que allí se pudiera habar de todo, porque lo creáis o no la vieja momia pintada como una puerta tropical que dirigía el chiringuito era la suegra del jefe simio. Así que aquellos diez minutos debían dedicarse a temas ajenos al trabajo.
Como el sexo. Recuerdo bien que entonces trabajaban allí una hermosa rubia de hipnótico pandero y otra morenita que resucitaba a los muertos. El Cubano me reconoció entonces que su lado tropical le convertía en un fanático de los traseros bien carnosos, quedando en este caso relegada su mitad del Bierzo, donde, como todos sabemos, se pirran por las domingas.
No comprendió mi inclinación por las negritas, me las dejaba todas para mí. Claro, como el ya se había caído a la olla de mulatas en la isla…
No necesariamente. Dos historias explicaban de forma paralela su “cautela” a emparejarse con hermosas mujeres negras. La escuché alargando el bio frutas verdoso, mientras el barro se acumulaba en la puerta, no paraba de llover y el único pez que sobrevivía en el acuario se volvía cada vez más grande y más rojo…

Cienfuegos, 1974. El Cubano y dos amigos auditores han tenido que desplazarse desde Santa Clara por motivos de trabajo. Han podido hospedarse en un hotel no tan modesto (mísero habría que decir) como de costumbre. Uno de los tres, no sé cual, tiene una cita adúltera con una de esas maravillosas negritas, así que quiere estar descansado. Se acuesta ufano, relamiéndose ante lo que le espera.
Sin embargo, cuando despierta tiene sangre en el cuello, que mana de una herida no muy grande situada en su oreja derecha. Espantados, se preguntan qué ha podido pasar. Un agujero en la almohada descubre el misterio: un ratón sigiloso y letal se ha atiborrado de cartílago. Mientras el compañero maldice y trata de arreglar el desastre en su ropa manchada y en su oreja roída, El Cubano avanza tan sigiloso como el roedor hacia el vestíbulo para sustituir al herido…
Santa Clara, 1981. “
- Te jodí, blanco.
Ya como buenos amigos, observados con odio por los chivatos oficiales de la empresa, entre intercambios de discos de John Lee Hooker y comentarios de "Vampiros en
Angola, años 70. El Cubano entrena con Pachanga y Revenga, dos amigos unidos a la fuerza a la aventura revolucionaria, disparando a unas latas en un poblado zulú, más que nada por estar a la sombra. Al menos, se consuelan con la idea de estar a las órdenes del General Arnaldo Ochoa, alias “Antonio”. Creyendo que su Tokarev está descargada, Pachanga apunta entre las piernas del Cubano. La bala pasa a pocos centímetros del carajo de mi amigo. Pachanga promete que le compensará el susto más adelante.

Vigo, Enero de 2004. El Cubano me da el primero de los dos sustos de muerte con los que me irá encaneciendo el cabello: sus migrañas han ido a peor. Cabe la posibilidad de que sea algo muy serio.
Antes, comparte un gulash conmigo en mi vieja casa. Trae a su nuera, puesto que su mujer se ha tenido que volver a Cuba: el Barbas y sus aláteres mantienen secuestrados a sus hijos. Su mujer ha de ir para pagar por su liberación. Existe el riesgo de que los manden ir a filas. Sin embargo, pronto se acaban las quejas: El Cubano disfruta del gulash, alaba las fotos clavadas con chinchetas a un corcho, paladea el chartreuse verde… no parece preocupado.

Santa Clara, 1982. El mundo libre se ha divertido en el Mundial 82, pero en Cuba las cosas son diferentes. Ha muerto Leonidas, y nadie sabe que pasará con Andropov. Hay que apretarse el cinturón, y eso en Cuba es mucho apretar…
Mucho miedo y pocos gatos quedan en Cuba. En 23 años de Revolución, no es la primera vez que siente miedo. Ha estado en la cárcel en 1973, por un chanchullo inexistente. Su dieta diaria eran un par de plátanos y agua en un cuenco oxidado. Para salir, ha tenido que dar un rodeo pasando por Angola. Pero ahora su hambre y su miedo se aderezan con una imparable necesidad de libertad.
En 1992, su hijo mayor ingresa en prisión por dos meses. Delito: cosechar y vender demasiados aguacates.
Los primeros días en España son difíciles. Vende enciclopedias en los arrabales de la ciudad. Perros le hostigan, la lluvia y el calor se ceban en sus tristes marchas. Una visita a la esposa de un moribundo le hace abandonar el oficio. Por suerte, o así lo considera él, lo contratan en “Red…”. “Al menos no tendré que caminar tanto”, piensa. En casi cinco años no tiene tan poco tiempo libre que sus piernas casi se anquilosan.
- No esperaba que la vida aquí fuera así. No es que allí estuviéramos tocando guitarra todo el día, pero no era esto.
Claro que la vida no es así. La gentuza que nos rodeaba le comenta jocosa, y sin duda malintencionada, lo bien que se lo han pasado en Cuba, todo el día de playa en playa, de mojito en mojito, y de polla en polla, añado yo. Sus hijos continúan secuestrados y el servicio militar acecha. Como buen compatriota, ayuda a muchos amigos. La siguiente que hacemos en su casa resulta triste, su mujer no está y nos atiende una conocida que a duras penas supera la depresión que le causa el haber dejado atrás a muchos familiares. Masculla algo de que la comida está envenenada, pero con aguardiente y optimismo salimos adelante, del veneno y de la tristeza.
1984. Es destinado a una aduana tranquila para supervisar las ventas de tabaco para la exportación, en particular para que no se escamoteen dólares ni producto en una serie de compras de envergadura que realiza un empresario teutón. El empresario se sirve de una traductora nativa, una mujer corpulenta y hermosa…
- Te jodí, negra
- Me jodiste, blanco
En Enero de 2006, vuelve a aterrorizarme. Tiene cáncer. Puede morirse, o perder el brazo. Nos tranquiliza: ha escrito un libro. Sus hijos están a salvo en Vigo, trabajando y siendo alegres víctimas del consumismo salvaje. Su mujer lo mismo. Su suegra, por suerte, se quedó en Cuba. Tiene un gato abigarrado y bestial al que no piensa capar nunca. Lo mismo que yo, ha sido despedido de la empresa del corrupto gorila Señor F., llevándose una buena indemnización. Ha recuperado el tiempo, y la ansiada libertad. Irónicamente, podrá disfrutarla por poco tiempo, pensamos.
No es así. El Cubano ha escrito un libro. Ha narrado casi todo lo que sabe: como Cholo, devolviéndole el favor, le reveló de qué manera debía abandonar el país, ya que tenía sueños premonitorios. Pachanga, a su vez, convertido en uno de esos reputados sabelotodo bananeros, le enviaba una caja de un misterioso extracto de la corteza del árbol del mango, con el que superaría todo mal… escrito el libro, ganada la inmortalidad. El muy maricón se volvió a salvar, la vida y el brazo. Con él escribe maravillosos artículos en un periódico y cultiva hermosos tomates, acaricia rocas milenarias de curiosas formas y bebe con placer copazos de brandy de Ararat mientras nos relata, como buen cabrito sabelotodo, sus vivencias insuperables: la última, sobre los chinos, que no se llevan bien con los cubanos pero que elaboran una bebida con la caña de azúcar que le pone a cien a uno... Así que te jodes, Barbas, porque esta batalla la has perdido. Sigue vivo, y disfruta. Y como él, un muchos más. No encontrarás abrigo a esta pena en tu chándal de poliéster ni en tus millones ocultos en cuantas Suizas. Y si los rusos no te hicieron caso en el 62, menos te lo van a hacer ahora. De todas formas, ¿qué podrían suponer unos misiles para alguien tan querido por todos? Hasta para mí, que oigo hablar de crisol de culturas y llevo la mano al revólver… 

Os preguntareis a estas alturas porqué comparo a Manolo con mi admirado Antonio Montana. Porque El Cubano es otro alevoso delincuente. No hay peor delito para los puercos tiranos como Castro que la comisión y ejercicio de la libertad. Y Manolo Sánchez, el Cubano, ha cometido el delito de GRAN LIBERTAD toda su vida.
Y lo hará por todos los muchos años que le queden.
Manolo: tu aloe, como tu, vive ahora libre con sus hijos. La libertad no cabe en una maceta. Ni en una isla
http://es.youtube.com/watch?v=er40BRth7Fw



kungfu-master dijo
Queridos amigos: como habreis comprobado, hay un video que no se ve. Hemos topado con los amiguetes del presidente zapatos y su mierda de derechos de autor. Una pelicula anticastrista cuya promoción es vetada... ¡por los USA! vivir para ver. Por supuesto abrí una disputa, que se creen esos payasos...
No hay problema, chapuzas aparte. SI quereis verlo, y así os lo rogaría por el trabajo que me dió, acudid a la dirección escrita al final del artículo, o, más seguro, id a youtube y escribid "Scarface, el precio del poder". De los primeros videos estará el mio, en el numero 10 más o menos. Allí mi nick es "akungfumaster". Por favor, vedlo, os va a gustar.
4 Mayo 2008 | 01:50 AM