EL FECHO DEL IMPERIO
Como me gusta ese abuelito borrachín y bastardo de Pedrito Solbes. Es mi ídolo, porque nadie tan rematadamente necio e inútil, pero hasta el sabotaje, ha llegado tan lejos. Puede que algún Presidente, pero ya se sabe que los Presidentes son imbéciles, no así los pajarracos del Ministerio de hacienda.
Y no hay quien se libre de él: cuando salió al escape perseguido por aldeanos con antorchas en 1996 recaló en una cómoda butaca de piel de contribuyente en Bruselas, donde disfruta de gran prestigio. Incluso podrá volver allí para seguir haciendo de las suyas.
Porque yo creo que se hace el tonto, que en realidad es el Macho Cabrío presidiendo un Sabatt económico que persigue sólo el caos, la hambrunas, la quiebra y la desesperación. Un diablo auténtico que disfruta con el mal en estado puro.
Un poco como yo: un hijo puta de primera.
Así es, amigos. En las últimas semanas, todo ha ido de perlas. Entre otras cosas, me fui al campo con mi amigo EL Cubano, que me contó tremendas historias y me prestó ayuda, trabajo fino, con la huerta, que pese a la falta de sol va de maravilla, y tal y como están las cosas resultará vital. Ya lo advertía John Seymur en sus obras capitales…
Y al salir de casa me encuentro con que han quitado por fin a Jabba the Hutt y han puesto un cartel gigante del Corte Inglés de bañadores, con un modelo negrita que está riquísima.
En resumen, todo parece ir bien en mi nave de los 80. Me encuentro (sorprendido y algo confuso) acariciado por brisas cálidas de felicidad, y contemplo el desastre protegido por los hados. Si es cierto que mi maestro oscuro me dijo, allá por 1993, ante un aluvión televisivo de anuncios de zahoríes, pitonisas y otros carotas que “los adivinos ascienden con las crisis económicas y con las bonanzas absolutas, sin término medio. Nosotros, los de leyes, sólo nos forramos a lo bestia en las crisis. Somos como buitres, puros carroñeros”.

Dicho eso, graznó y se fue volando majestuoso hasta posarse en un árbol seco, acechando. Creo que sigue ahí.
Por un lado, los clientes tienen que soltar la gallina. Los inquilinos no pueden pagar la renta y yo, el perro de presa de los especuladores (casi todos analfabetos pueblerinos pero de fino olfato orensano) me relamo de gustirrinín poniéndolos en la calle. Voy hasta los lanzamientos sin tener porqué, porque soy malo y disfruto.
Como no para de llover, no voy a la playa, trabajo más y me concentro en maldades. Rezad porque haga sol, gentes de buena voluntad, o acabaré por abrir las puertas del infierno… sólo para ver que pasa.
Por otro, todas las bolas están entrando. Las aficiones de un soltero convencido, coleccionista obsesivo y acantonado vigués pueden ser satisfechas con solvencia si se tiene carácter, rapidez y un poco de suerte.
Y nada de piedad, hay que ir, como se dice en Gran Hermano, “a cuchillo trapero”.
Así, fui con mi fiel piloto hasta el Alcampo, dispuesto a coger lo necesario para encerrarme un par de semanas con
Oh, Señor, vaya si lo saqueamos. Llevo desde enero metiéndome diabolinos, carre-dráculas y otras metadonas baratas. Pero mi sed no estaba saciada, necesitaba Draculín y los buscaba sin éxito.
Hasta la última incursión. Tiemblo al pensar que casi desembarcamos en otro Supermercado. Pero al fin, la decisión fue correcta y, al fin también, tras meses y meses de búsqueda sin resultado, me hallé ante el tesoro de Sierra Madre.
Ocho botes de Draculín con nuevo formato, y otros dos del HEREDERO DIRECTO DEL AÑORADO FRIGURON y no sigo que me voy, que me voy a co…
Mestre Carlés lo ha vuelto a hacer. Ese Geppetto levantino es el mayor genio de Europa, y tiene un par de huevos del tamaño de Gibraltar. Contemplad, contemplad El Gran Azul, el helado nube en su grandeza…
Y cerca de la caja mi solaz fue absoluto, al notar que un puto gordo calvorota miraba con odio a nuestro carro. No dejamos ni uno. ¿Te gusta, calvo? ¿te gusta, jodido guarro? ¿que? ¿Qué querías el helado para ti o para tu hijito? TE JODES. Haber sido más rápido. ¿Tienes mujer? ¿tienes hijos? Pues es tu problema, payaso, porque a mí solo me importa el puto material.
Salimos quemando rueda, a lo embajada en Shaigon. Coolman, mi piloto, no falla nunca, es como T.C.
Me lo voy a meter todo en vena, así os lo digo.
Hay que ser así, un hijo de puta. El gobierno os lo demanda.
Y luego fichajes de órdago, como el vikingo azul. Y a medio de persona interpuesta, como haría el alegre pícaro Presidente del Real Madrid, otro genio travestido de retrasado mental. 3 años de búsqueda, en la anterior subasta me quedé dormido y se vendió por un pastón. Esta vez se viene por cuatro duros.
Habría que ahorrar, pero ¿para qué? Si, las cosas irán a peor, pero en todo caso os chuparán la pasta y se la gastarán en comprarle ropa atrevida a Carmen Chacón, que a los del gobierno les pone muy burros. Yo me pongo burro cuando gana Hamilton y el calvo y sus huestes se desesperan. Ni veo la carrera, pero si me entero de que ganó el malvado hijo de la pérfida albión salgo al balcón y victoreo, tocado con gorrita de Mercedes. Por joder, porque me gusta molestar.
Me ha llegado la felicidad así, sin esperarlo. Me recreo en mi amor platónico, esperando el momento oportuno. Acecho con mi cuello leonado al cercano edificio, saboreando unos licores de primera.
Soy odioso a veces, sí. Pero me gusta compartir este sentimiento de dicha mórbida y fermentada con vosotros, que también sois un poquito cabrones y os va el temita. Bebamos juntos, brindemos por el verano y riamos mientras podamos, que cualquier día nos tocará volver a las barricadas.
Mientras tanto, a pisar calaveras con deleite. ¡Que contento estooooy!



Aigor dijo
El padre de la criatura http://www.laibensebornay.com/home.html
31 Mayo 2008 | 01:29 PM